Solías decirme que era lo más importante en tu vida, que necesitabas saber de mi en todo momento, que me querías..
Solías contarme todas tus inquietudes y problemas y tumbados en el sofá acompañado de besos, abrazos y risas se olvidaba todo.
Solías esperarme un viernes a las tres, solías darme los "Buenos días con un beso y hacerme la persona más feliz del mundo.
Solía ser una parte importante en tu vida. Contabas conmigo para todo.
Cada día era diferente, solías cogerme por detrás taparme los ojos y darme un beso. Solías sorprenderme cada día.
Solíamos ser uno, no necesitábamos nada mas que nosotros mismos, en un banco abrazados, jugando como niños, riendo hasta dolernos la barriga, besándonos sin que nada importase.
Solíamos ser la envidia de muchos y el "aún siguen juntos" de otros, pero nada de eso nos impedía estar juntos. Éramos los mas felices.
Corríamos detrás de las olas para que no nos tocase el agua, nos revolcábamos de arena los dos abrazados y mirábamos anocheceres contando estrellas.
Me solías discutir que tu me querías más.
De un viernes tarde aburrido hacíamos miles de momentos juntos, miles de cosas y recuerdos que marcarían nuestro futuro.
Solías hacerme reír como nadie y llorar de alegría
Solías llamarme a cualquier hora solo para saber como estaba, solías decirme que me echabas de menos cuando aun no hacia ni cinco minutos, nos acabábamos de ver. Solías ser el motivo por el cual me levantaba cada mañana y por el cual estaba ausente en todas las clases.
Solía ser el tema de conversación de tus amigos y el "gracias a ti vuelve a ser feliz".
No hacia falta decirte nada, con tan solo mirarme sabias si estaba bien, o había discutido con mis padres y necesitaba un abrazo.
Solías protegerme, abrazarme, cogerme y decir "es mía" a cualquiera que me mirase.
Solías darme un beso delante de cualquiera para que quedase claro que era tuya. Solías presentarme como "la persona que cambió mi vida".
Era nuestra historia y era perfecta.