Para cometer una locura, se necesitan dos locos. Media botella de vodka y una de ron. A veces me pregunto si tú estás loco también. Porque si lo estás, no sé a qué esperas. Y entonces será terrible. Yo empezaré a volar en menos de dos besos. A ti te doy cuatro miradas. NO MÁS. Y lloverá, ya verás.
Y después de abrazarte unas cuantas horas, si quieres nos olvidamos. Y nos dedicamos a vernos de lejos y a saludarnos de vez en cuando, como hacemos ahora. O si no, quedamos y me cuentas un poco tu vida. O, que digo. Puedes regalarme mimos en alguna esquina de Alcoy. O encontrarnos por la calle sin querer, ya sabes.
Pero de momento, no seas orgulloso, y juega un ratito a dejarte llevar. Porque más loco que tú, no hay ninguno. Y sabes que los hombres complicados, no se seducen con los placeres más sencillos. Y no lo niegues, tú en el fondo no eres tan complicado.
Y después de abrazarte unas cuantas horas, si quieres nos olvidamos. Y nos dedicamos a vernos de lejos y a saludarnos de vez en cuando, como hacemos ahora. O si no, quedamos y me cuentas un poco tu vida. O, que digo. Puedes regalarme mimos en alguna esquina de Alcoy. O encontrarnos por la calle sin querer, ya sabes.
Pero de momento, no seas orgulloso, y juega un ratito a dejarte llevar. Porque más loco que tú, no hay ninguno. Y sabes que los hombres complicados, no se seducen con los placeres más sencillos. Y no lo niegues, tú en el fondo no eres tan complicado.
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